Hace 25 años, Huasca de Ocampo, Hidalgo, se convirtió en el primer Pueblo Mágico de México. Hoy, el programa reúne decenas de destinos que buscan destacar por su historia, arquitectura, tradiciones, gastronomía y patrimonio.
La Secretaría de Turismo celebró este aniversario el pasado 5 de octubre de 2026, en el mismo lugar donde comenzó el proyecto, y anunció una nueva etapa enfocada en evaluar y fortalecer a los destinos que forman parte del programa. Gobierno de México
¿Qué es un Pueblo Mágico?
El programa Pueblos Mágicos nació con la idea de reconocer localidades que conservan elementos culturales, históricos o naturales capaces de ofrecer una experiencia turística distinta.
Con el paso de los años, el nombramiento se convirtió también en una herramienta de promoción para pequeñas y medianas comunidades que buscan atraer visitantes sin depender exclusivamente de grandes destinos de playa o ciudades principales.
Huasca de Ocampo fue el primero
Huasca de Ocampo, en Hidalgo, recibió el primer nombramiento en 2001.
El destino es conocido por sus antiguas haciendas, paisajes boscosos y los Prismas Basálticos, una de las formaciones naturales más reconocibles del estado.
Desde entonces, el modelo se extendió a diferentes regiones de México, incorporando pueblos con perfiles muy distintos: desde destinos de montaña hasta comunidades costeras, ciudades históricas y localidades con fuerte tradición artesanal.
El programa entra en una nueva etapa
Como parte del aniversario, Sectur informó que durante 2025 y 2026 se ha trabajado en una evaluación de los Pueblos Mágicos para conocer mejor las condiciones de cada destino, identificar fortalezas y detectar áreas de oportunidad. Gobierno de México
La etapa final de este proceso se realizará entre octubre y noviembre de 2026.
Los resultados serán presentados durante el Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos, que se llevará a cabo del 26 al 29 de noviembre en Tampico, Tamaulipas. Gobierno de México
Más que un nombramiento turístico
El reto para los Pueblos Mágicos no es únicamente atraer visitantes.
También implica conservar patrimonio, mejorar servicios, mantener espacios públicos, fortalecer negocios locales y encontrar un equilibrio entre promoción turística y vida cotidiana de las comunidades.
A 25 años de su creación, el programa entra en una etapa en la que cada destino deberá definir nuevas estrategias según sus propias características y necesidades. Gobierno de México
Para los viajeros, la idea sigue siendo sencilla: descubrir lugares que conservan una identidad propia y ofrecen experiencias distintas más allá de los destinos turísticos tradicionales.



